noviembre 04, 2010

Nuv II

                                                                            Salvaje.




He nacido salvaje discúlpame por eso amor

   yo me crié libre como los rayos del sol
Yo corría por los montes comiendo mango y limón
  andaba con los cabellos sueltos cual pasto libre en el sol.
Perdóname por eso amor, 

  perdóname por no ser princesita 
  como en los cuentos de ficción
Yo no jugué tacita de té, 
  yo jugaba a los soldador
  yo corría por los montes
  con un cepillo como caballo.

Perdóname por no usar tacones,

  con mis converse siento mas el suelo
  y palpo la realidad con que ahora me sostengo

Yo no nací para ama de casa,
   nací para guerra y libertad
   nací para ser libre hasta en el amar

Yo nací salvaje y salvaje me crié
   crecí libre en el monte viendo el pasto crecer

Yo no conozco de implantes
   tampoco de cirugías
   yo no entiendo como la gente
   vive de hipocresía

-Si me eres grosero con los gestos
  no me importa tu por favor-...

Yo me crié salvaje viendo los pastos crecer

Yo no entiendo de civismo 
   y menos en esta sociedad
   que tienen de a cuatro parejas
   y dicen a todas amar

Yo me conformo contigo
  aunque estés comprometido
  me conformo con amarte 
  entre mis suspiros

Perdóname amor por no ser civilizada
   por haber nacido salvaje y amarte con mi
   Mirada

        Bárbara Fernández.


1 comentario:

  1. Excelente Barbara, sólo editalo un poco por unas palabritas que le faltan letras y eso, pero de resto, me gusta! =)

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Versos Otoñales

Al mirar mis mejillas, que ayer estaban rojas,
he sentido el otoño; sus achaques de viejo
me han llenado de miedo; me ha contado el espejo
que nieva en mis cabellos mientras caen las hojas...

¡Que curioso destino! Me ha golpeado a las puertas
en plena primavera para brindarme nieve
y mis manos se hielan bajo la presión leve
de cien rosas azules sobre sus dedos muertas

Ya me siento invadida totalmente de hielo;
castañean mis dientes mientras el sol, afuera,
pone manchas de oro, tal como en primavera,
y ríe en la ensondada profundiad del cielo.

Y lloro lentamente, con un dolor maldito...
con un dolor que pesa sobre mis fibras todas,
¡Oh, la palida muerte que me ofrece sus bodas
y el borroso misterio cargado de infinito!

¡Pero yo me rebelo!... ¿Cómo esta forma humana
que costó a la materia tantas transformaciones
me mata, pecho adentro, todas las ilusiones
y me brinda la noche casi en plena mañana?

Alfonsina Storni

Ofelia

Ofelia
Arthur Hughes, ca. 1863 - 64. Óleo en lienzo