enero 09, 2011

Conticinio

..."Da verguenza mirar
los cuadros

los sillones

las alfombras

sacar una botella del refrigerador

teclear las tres letras mundiales de tu nombre

en la rígida máquina"...
Benedetti.

  Verguenza evasiva, 
 que se desgrana 
en los sentidos 
dormidos del centinela,
¿y es acaso un centinela 
inmune a la carga 
solitaria del amor?
No son tres, 
las cuatro letras 
universales de tu nombre,
que borradas y dibujadas
en mi agenda de versos 
contiguos a la humanidad 
se distribuyen organizadamente 
para torturarme.

Y esta obsesión extraña 
que he adquirido 
por el blanco y negro
y por el sepia
es sólo razón mía
para recordarte, 
para homenajear 
tu prolongada juventud
que se filtra 
por los agujeros de mis oídos
porque ahora oigo tu aroma
y huelo tu voz  aterciopelada 
que cavando en mi razón 
me induce a reflejarte 
en mi mirada
como si la razón 
bastara para olvidar
como si mis diez-mil adioses 
bastan para decir adíos.


 Ahora bien, 
me hallo aquí sentada 
tecleando letra tras letra
como si en toda esta desarmonia literal 
no te hallaras tú
con todos tus nombres de cuatro letras.
Encontré la mitigación de mi pasión
dando tras pies para no seguir evocándote
en la escala de grises de mis poemas
en el lívido y cadavérico sepia de los adioses,

ya conoces tú mi verdad, 
causa de mi impaciencia 
y mi mirar anonadado de tus ojos;

-la vergüenza evasiva- 

El silencio de la noche...


Bárbara Fernández.

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Versos Otoñales

Al mirar mis mejillas, que ayer estaban rojas,
he sentido el otoño; sus achaques de viejo
me han llenado de miedo; me ha contado el espejo
que nieva en mis cabellos mientras caen las hojas...

¡Que curioso destino! Me ha golpeado a las puertas
en plena primavera para brindarme nieve
y mis manos se hielan bajo la presión leve
de cien rosas azules sobre sus dedos muertas

Ya me siento invadida totalmente de hielo;
castañean mis dientes mientras el sol, afuera,
pone manchas de oro, tal como en primavera,
y ríe en la ensondada profundiad del cielo.

Y lloro lentamente, con un dolor maldito...
con un dolor que pesa sobre mis fibras todas,
¡Oh, la palida muerte que me ofrece sus bodas
y el borroso misterio cargado de infinito!

¡Pero yo me rebelo!... ¿Cómo esta forma humana
que costó a la materia tantas transformaciones
me mata, pecho adentro, todas las ilusiones
y me brinda la noche casi en plena mañana?

Alfonsina Storni

Ofelia

Ofelia
Arthur Hughes, ca. 1863 - 64. Óleo en lienzo