Antes que el mundo acabe,
en un grito desesperado,
gritarán mis ojos,
y mis manos
en esta conjugación de palabras
mil motivos,
mil razones,
para no nombrarte
y que no me nombres.
Razones no para sentirte
sino para respirarte...
El mundo no detendrá su devastación
por las poéticas de nadie,
pero quizá si dure más mi vida al venerarte...
No cambiará al mundo un poema,
pero quizá lo haga más vivible,
más humano,
libre para amar,
para dar sin esperar...

No hay comentarios:
Publicar un comentario