Abriré este año con una curiosa historia, el Bambú japones...
Se dice que el Bambú japones, es sembrado y durante las primeras semanas, no muestra ninguna actividad de crecimiento, hay que regarlo y abonarlo con regularidad, pero al parecer no pasa nada durante las primeras semanas, y en realidad, no pasa nada con los meses, tanto así que un sembrador inexperto pensaría que compró semillas infertiles, y en realidad no sucede nada que haga pensar que esta desarrollándose la planta que sembramos durante 7 años, si, ¡siete (7) años!... y es que en realidad el Bambú japonés dura estos siete años desarrollando un complejo sistemas de raíces, para después en solo 6 semanas crecer 30 metros aproximados de altura... Sin embargo, en la vida cotidiana,
muchas veces queremos encontrar soluciones rápidas y triunfos apresurados, queremos hallar en las personas cambios drásticos e inmediatos luego de una situación vivida sin entender que el éxito, la madures y el valor sustancial de un ser es consecuencia absoluta de un crecimiento interno y que este mismo requiere tiempo, paciencia, pero sobre todo amor en la espera.
Este año lleno de proyectos, sueños, pero sobre todo con la esperanza de frutos, abro estas puertas a la verdad, a la abundancia del merito, y toda esta felicidad fruto de tus manos (Dios) que han sido mis raíces.
B.F

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