Quedé esperando por imbécil
sentada en aquel café de sillas ilusorias
buscándole conversación a tu imagen transparente
dándole sentido a tus palabras grises mezcladas con el humo de los carros
Te tomaba la mano fría, te veía, me perdía en pensamientos
soñaba un beso y despertaba relacionando tus palabras
un beso que no buscaba no deseaba
Desprecié tus labios, añoré tu presencia
Quedé esperando por imbécil en aquel café de mis sueños
una conversación con tus palabras que me devolviera la vida.
Bárbara Andreina:
Dos Flores un tallo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario