diciembre 08, 2010

Ella y yo.

Ella, te escribe con sus miles de voces que le hablan
llena de alguna compañía que habla de ti,
llena de una imagen,
cerca y llena de ti.

Yo,
escribo desde mi soledad
escribo llena de tu distancia
llena de mi melancolía
y de mis años de soledad.

Ella, escribe...
que te conoce
que te ha vivido
que pudo encontrar lugar a tu aroma
que todo es así porque así lo quiso.

Yo, escribo mis anhelos:
Tú.
Busco algún adjetivo 
que pueda decir la pasión de tus ojos
y aun no lo encuentro

Yo, 
llamo eternidad a tu olor
y dí nombre de renacimiento
a mi pasión
Yo, que no te conozco
pero te adivino...

Y tú sin querer
haces que te recuerde 
con el rocío
con el incienso que prendo en mi ventana...

Ella... 
no sé cuanto te piensa
ni si te recuerda en el olor de la hierba seca
o si conoce tu trato con el viento
no sé si ha guardado tus cabellos
o la esencia cerca de tu corazón...

Yo,
   sigo lejos de ti
          pensándote
             evitándome
                comparándome
                    carcomiéndome
                        alejándonos de un roce


 Y justo cuando te miro en el pasillo...
                                                           Escucho tu voz....    
                                                                                          .... y toda esta comparación                                                                                                                                                                                                          Termina en vano.


Bárbara Fernández

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Versos Otoñales

Al mirar mis mejillas, que ayer estaban rojas,
he sentido el otoño; sus achaques de viejo
me han llenado de miedo; me ha contado el espejo
que nieva en mis cabellos mientras caen las hojas...

¡Que curioso destino! Me ha golpeado a las puertas
en plena primavera para brindarme nieve
y mis manos se hielan bajo la presión leve
de cien rosas azules sobre sus dedos muertas

Ya me siento invadida totalmente de hielo;
castañean mis dientes mientras el sol, afuera,
pone manchas de oro, tal como en primavera,
y ríe en la ensondada profundiad del cielo.

Y lloro lentamente, con un dolor maldito...
con un dolor que pesa sobre mis fibras todas,
¡Oh, la palida muerte que me ofrece sus bodas
y el borroso misterio cargado de infinito!

¡Pero yo me rebelo!... ¿Cómo esta forma humana
que costó a la materia tantas transformaciones
me mata, pecho adentro, todas las ilusiones
y me brinda la noche casi en plena mañana?

Alfonsina Storni

Ofelia

Ofelia
Arthur Hughes, ca. 1863 - 64. Óleo en lienzo