febrero 12, 2011

Cello



El cielo es un criminal que lo usurpa todo,
 lo roba todo,
 lo posee todo...

Posee la mirada de los amantes,
Retiene las nubes sobre el aire,
Es sábana que cubre la piel desnuda de quienes se aman,
Sacude las nubes para el rocío de las mañanas,
Acerca con firmeza sus manos hacia la mar,
        
    Mi consuelo más grandes es que no la puede tocar,
    Así como no puedo rozar yo nunca los labios de mi amado inmortal,


Todo habla de ti:

Los periódicos;
El cielo está despejado,.

Los enamorados,
Las estrellas del cielo te las pongo en tus manos,

Las canciones:
..."No hay cielo que cubraaaa"...

Los poetas;
"¿sabias que el cielo es azul?"

¡Todo!

El azul cielo,
 El anaranjado cielo,
Las estrellas de cielo,
La luna en el oscuro cielo,

Yo hablo de ti,

Tú estás en la sonrisa de mi alma,
en sus lágrimas,
en sus malos chistes,
en las melodías sublimes de su guitarra,

Eres un usurpador,
estás en las noches sombrías y risueñas de mi alma,
en sus días y madrugadas.

Por un instante quisiera ser tú, cielo,
para que tú te fundas con la mar,
para estar yo siempre con mi cielo.

Yo no puedo jurar eternidad, 
ni al amor,
ni a la soledad,,

La brisa no tiene cause ni mar a donde llegar

...En la arena,
      ...En las olas de la mar
           ...En las cenizas de un volcán al estallar
Ah Si fuera cielo...

      
Sólo soy a veces viento.

Cielo; tú estás en la sonrisa de mi alma,
en las melodías sublimes de su guitarra...

                       Amor
                             Miremos el cielo,
                                 en las tardes de otoño
                 entonces en el café de las hojas secas
                                nos estaremos amando...

 Bárbara Fernández.

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Versos Otoñales

Al mirar mis mejillas, que ayer estaban rojas,
he sentido el otoño; sus achaques de viejo
me han llenado de miedo; me ha contado el espejo
que nieva en mis cabellos mientras caen las hojas...

¡Que curioso destino! Me ha golpeado a las puertas
en plena primavera para brindarme nieve
y mis manos se hielan bajo la presión leve
de cien rosas azules sobre sus dedos muertas

Ya me siento invadida totalmente de hielo;
castañean mis dientes mientras el sol, afuera,
pone manchas de oro, tal como en primavera,
y ríe en la ensondada profundiad del cielo.

Y lloro lentamente, con un dolor maldito...
con un dolor que pesa sobre mis fibras todas,
¡Oh, la palida muerte que me ofrece sus bodas
y el borroso misterio cargado de infinito!

¡Pero yo me rebelo!... ¿Cómo esta forma humana
que costó a la materia tantas transformaciones
me mata, pecho adentro, todas las ilusiones
y me brinda la noche casi en plena mañana?

Alfonsina Storni

Ofelia

Ofelia
Arthur Hughes, ca. 1863 - 64. Óleo en lienzo