A Ricardo Antonio...
Y que iba a saber yo
que esa mirada tuya iba a derretir
en un instante mi coraza
Y que estos años llenos de instinto de defensa
no bastarían para librarme,
para huir,
para no enfrentarnos...
No bastó mi instinto de huir
ante el peligro de la desnudes,
no de nuestros cuerpos,
sino la desnudes del cielo,
mi cielo,
en el Alma.
Que iba a saber yo
que tu lengua, látigo que me doblega,
que tu presencia, tu aroma que me inquieta,
iban a domesticarme,
y hacerme sentir por primera vez,
entre muchas primeras veces un ¡te quiero!.
Que las horas se van como la arena del mar entre las manos,
que Bendigo a Dios por tus labios tan cercanos,
Que tú aunque has experimentado todo
nada has experimentado,
porque no conociste amor sin tocarlo con las manos,
el amor no se toca, se siente y se vive amor,
Son dos caminando libres, libres para el Señor,
Que nuestro romance sea así:
Libre Libre ¡Libre!
Libre para vivir y ser feliz...
Seamos amantes, como en los tiempos de la creación,
dos personas que se aman sin mirar distinción...
Que no halla egoísmo, guerra ni falsedad,
no caigamos en bajezas, queriéndonos en libertad....
Haz llegado oportuno, rápido, sin avisar
y hasta yo misma me sorprendo
¿Cómo llegaste a entrar?
No importa tantas preguntas me confunden,
vamos a vivir esto porque en el amor Dios nos une,
Ángel no me sueltes,
abrázame siempre así
y que esta certeza que siento
se convierta en mi frenesí.
Ángel Llegaste...
Bárbara Andreina.

No hay comentarios:
Publicar un comentario