Tus pies amanecidos aquellos días de cansancio aquella tarde,
tarde donde yo misma los enjugue con mis lagrimas
venían cansados del largo viaje
sucios
pantanosos
Yo misma los enjugué con mis lagrimas...
Y qué merito puede tener lavar unos pies
qué merito tiene sumergirlos en millones de lagrimas
mientras son estrujados con mis cabellos
Quería abrazar tus pies,
quería que te sembraras en aquel lugar,
quise aferrarme, a la única vez que senti amor...
B.F

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