y cotilleos desmedidos, por las bocas que de tanto contener ausencias
se les iban en desproporción las palabras.
El jardin poblado por inefables mariposas, que correteábamos volátiles queriendo refugiarlas en nuestros estómagos, pero la lluvia de intentos fallidos cada tarde nos agotaba,
y de nuevo el sofá,
Un día mi madre nos dijo, que a veces hablaba
y contaba historias de historias,
un día le contó la verdad de las gaviotas
y de como un día su padre se propuso hacerla...
Siempre fui la escéptica de estas historias...
Pero...
Un dia comencé a creer cuando escuché esa risa,
cenábamos en casa de rebeca y el sofa rió de un chiste de papá,
si, olvide decirlo,
siempre fueron malos los chistes de papá durante la sobremesa,
siempre fueron malos los chistes de papá durante la sobremesa,
pero este hizo reir al viejo sofa, pensé que nunca lo olvidaría ,
pero luego me distraje,
pero luego me distraje,
la muerte de papá nos trajo mucho que hacer...
Crecí y no me interesó más la historia del sofá
olvide las mariposas,
la llovizna...
Esos escarabajos que de repente poblaron nuestros estómagos,
ellos si nunca nos dejaron,
son los únicos que nos acompañan de esa niñez en la casa de Rebeca.
Bárbara Andreina.





