enero 24, 2012

La casa de Rebeca



Ese viejo sofá, siempre terco discutiendo, entre piernas, nalgas
y cotilleos desmedidos, por las bocas que de tanto contener ausencias
 se les iban en desproporción las palabras.

  El jardin poblado por inefables mariposas, que correteábamos  volátiles queriendo refugiarlas en nuestros estómagos, pero la lluvia de intentos fallidos cada tarde nos agotaba, 
y de nuevo el sofá,

  Un día mi  madre nos dijo, que a veces hablaba 
y contaba historias de historias,
 un día le contó la verdad de las gaviotas
 y de como un día su padre se propuso hacerla...

Siempre fui la escéptica de estas historias...

Pero...                 
    Un dia  comencé a creer cuando escuché esa risa,
 cenábamos en casa de rebeca y el sofa rió de un chiste de papá,
 si, olvide decirlo,
siempre fueron malos los chistes de papá durante la sobremesa, 
pero este hizo reir al viejo sofa, pensé que nunca lo olvidaría ,
pero luego me distraje,
 la muerte de papá nos trajo mucho que hacer...

Crecí y no me interesó más la historia del sofá
olvide las mariposas,
la llovizna...

Esos escarabajos que de repente poblaron nuestros estómagos,
ellos si nunca nos dejaron,
son los únicos que nos acompañan de esa niñez en la casa de Rebeca.

Bárbara Andreina.

Marines



Sin embargo toda esta llama se halla en sus ojos,
espuma ardiente,
fuego espeso en los corales sumergidos,
 se halla allí tatuada la especie de tu humanidad,


(Tarde)


Aun bajo el mar las caracolas,
Embarcaciones encalladas 
Sumergidas en la densidad de palabras que te ocultan.


(Más tarde)


La brisa que ha desvanecido todo,
se contempla solo la mar,
dulce, 
tranquila,
como si nada pasara...

Bárbara Andreina.

enero 21, 2012

Pacem



¡La paz comienza con una sonrisa!

Primera nota 2012



Abriré este año con una curiosa historia, el Bambú japones...


   Se dice que el Bambú japones, es sembrado y durante las primeras semanas, no muestra ninguna actividad de crecimiento, hay que regarlo y abonarlo con regularidad, pero al parecer no pasa nada durante las primeras semanas, y en realidad, no pasa nada con los meses, tanto así que un sembrador inexperto pensaría que compró semillas infertiles, y en realidad no sucede nada que haga pensar que esta desarrollándose la planta que sembramos durante 7 años, si, ¡siete (7) años!... y es que en realidad el Bambú japonés dura estos siete años desarrollando un complejo sistemas de raíces, para después en solo 6 semanas crecer 30 metros aproximados de altura... Sin embargo, en la vida cotidiana,

muchas veces queremos encontrar soluciones rápidas y triunfos apresurados, queremos hallar en las personas cambios drásticos e inmediatos luego de una situación vivida sin entender que el éxito, la madures y el valor sustancial de un ser es consecuencia absoluta de un crecimiento interno y que este mismo requiere tiempo, paciencia, pero sobre todo amor en la espera.


   Este año lleno de proyectos, sueños, pero sobre todo con la esperanza de frutos, abro estas puertas a la verdad, a la abundancia del merito, y toda esta felicidad fruto de tus manos (Dios) que han sido mis raíces.


B.F

Versos Otoñales

Al mirar mis mejillas, que ayer estaban rojas,
he sentido el otoño; sus achaques de viejo
me han llenado de miedo; me ha contado el espejo
que nieva en mis cabellos mientras caen las hojas...

¡Que curioso destino! Me ha golpeado a las puertas
en plena primavera para brindarme nieve
y mis manos se hielan bajo la presión leve
de cien rosas azules sobre sus dedos muertas

Ya me siento invadida totalmente de hielo;
castañean mis dientes mientras el sol, afuera,
pone manchas de oro, tal como en primavera,
y ríe en la ensondada profundiad del cielo.

Y lloro lentamente, con un dolor maldito...
con un dolor que pesa sobre mis fibras todas,
¡Oh, la palida muerte que me ofrece sus bodas
y el borroso misterio cargado de infinito!

¡Pero yo me rebelo!... ¿Cómo esta forma humana
que costó a la materia tantas transformaciones
me mata, pecho adentro, todas las ilusiones
y me brinda la noche casi en plena mañana?

Alfonsina Storni

Ofelia

Ofelia
Arthur Hughes, ca. 1863 - 64. Óleo en lienzo