El día estaba
soleado, y desayunamos en casa. Luego llegó papá y Marianella como todos los
jueves a limpiar, supervisar la toma de los medicamentos y charlar un rato
conmigo para darme ánimos, la sorpresa fué cuando me vieron sonriente entre
cariños con Leonissa. Dije que me esperarán, que iba a llevarla al trabajo y
regresaba, habían pasado 24 horas, y yo estaba feliz, con mi vida, mi novia, mi
familia y mis medicamentos. Intercambiamos un beso mientras manejaba, y en ese
instante, nos sorprendió el choqué, un carro apareció de la nada y
colisionamos…
Duré tres días
agonizando en el hospital, hasta que solo dejé de respirar, ella murió en el
impacto. Y eso fue todo, mi vida luego de dos años, se resumió en 24 horas…
Ahora solo me queda un pensamiento:
-Quizá no podemos cambiar nuestro destino, pero estoy
seguro que si podemos cambiar las circunstancias en que suceden las cosas…
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