La mañana
siguiente como de costumbre seguí mi rutina de desayuno, comida saludable, y
antiretrovirales. Subí a ducharme, y desnudo con el agua cayendo sobre mi
cabeza, sumergido en pensamientos entré en una especie de trance, sentía que mi
cuerpo flotaba, ya pasando el susto y la incredibilidad, me dejé llevar, me
sentía ligero capaz de llegar donde quisiera...
Al abrir los
ojos quedé atónito, realmente estaba flotando, y recorría la ciudad, cuando de
repente me vi, si, ¡me vi!, caminado como cualquiera de mis días deprimido, mal
humorado, irritable con las atenciones de todos, hiriendo los lazos de amor de
ella… Entonces sentí un jalón fuerte desde el piso, temblaba y todo caía, los
edificios, las casas, el piso comenzó a abrirse, y la gente gritaba
desesperada, muchos muriendo a causa del
impacto de algunos objetos y pedazos de escombros. Desesperado la busqué y no
la hallaba en medio de tantas personas corriendo y gritando de aquí para allá,
luego de voltear la mirada la vi, allí tirada llena de sangre con uno de esos
escombros encima.
Sin más salí de
aquel trance, con el corazón acelerado y lagrimas en los ojos, con ese afán y
ese miedo por no querer perderla…
Tratando de
calmarme y luego de vestirme me senté en el sofá a esperar que llegara, siempre
a las 9.00am estaba ahí tocando la puerta para venir a verme. Prendí la tele, y
cambiando los canales al fin lo dejé en las noticias, puro blablablá de sucesos,
economía, chisme de famosos… Sonó la puerta y al mismo tiempo fue cuando salió
el avance sismológico de un posible sismo que se esperaba en las próximas
semanas de una magnitud mayor a 7.0. Volvieron a tocar, abrí la puerta y era
ella, la tome del brazo y la hale hacia a mi, cerré la puerta, y la recosté
contra la pared, la acaricié, la vi, la besé profundamente, sentí su olor, su
espalda, sus muslos y la seguí besando, le dije entre sus labios que
volveríamos a ser felices como antes, que me perdonara, y que todo iba a
cambiar.
Ese día me perfumé,
salimos, sonreí, le compré flores, le recité poemas, la besé muchas beses como
no la había besado durante estos dos años.
Luego de saber
que era VIH positivo, no la volví a tocar, aunque ella me insistía que no le
importaba, que había muchas parejas que vivían así, yo quería protegerla, del
virus, de mí…
Al atardecer la
llevé a un campo donde podía verse, el cielo abierto, las nubes, la luna y las
estrellas. Llevaba todo preparado la manta, el vino, más rosas, sobre todo mi
corazón dispuesto a amarla a pesar de todo, a pesar de mi…
Ella, de
cabellos largos y castaños, con su tez blanca, volvió sus ojos a mí, cafés,
penetrantes, de esos que quitan el sueño, y me dijo:
-Durante estos 2 años, he permanecido junto a ti,
demostrándote mi amor, que va más allá de esta vida, de ti solo he recibido
muchos desplantes y maltratos, y los he entendido cada uno de ellos, porque
cada mañana sonrío afortunada porque puedo contemplarte vivo, incluso más allá
de ti mismo ¿Por qué esperaste hasta ahora?
Me quedé
mirándole, sentía que ninguna palabra podría explicar lo que pasaba, lo que
sentía y en medio de ese silencio, ya con ojos irritados y llorosos contesté:
-Es que solo hasta ahora descubrí, que mi vida se
sostiene de tu amor. Hasta ahora vi, que para cada una de mis palabras
hirientes, tú tenias una sonrisa, para cada una de mis quejas, tú te fijabas en
mis ojos con una mirada esperanzada en mí… Descubrí Leonissa, que se está vivo
para vivir, y que es una fortuna que tú estés a mi lado.
Nos abrazamos, y
tiernamente besé su frente, luego un largo beso me unió a sus labios, nos
seguimos besando, acariciando… le pregunté si en medio de todo quería que
estuviéramos juntos, si quería olvidarse del mundo y entregarnos por primera
vez allí, si quería que en ese instante hiciéramos el amor.
Me miró
sonrojada y me dijo que no, recogió las cosas y fue cuando supe que debía
llevarla a su casa. Al llegar me pidió que bajáramos a seguir charlando un
rato. Accedí y entramos, ella subió a su
habitación y bajo con algunas cosas, luego colocamos una película que vimos los
primeros 10 minutos, luego se volteó y comenzó a besarme, besos que le respondí
con ternura, con mis manos dentro de sus cabellos, seguimos y fuimos aumentando
el ritmo, ella se detuvo y mostrándome una bolsa de preservativos dijo:
-Aquí sí.
Subimos a su
cuarto y tomamos una ducha juntos, entre besos y gemidos el jabón era lo menos
importante. Salimos de allí, y nos secamos entre juegos, besos y risas caímos
en la cama, el silencio nos envolvió, nos dejamos llevar por los besos, nunca
había sentido su cuerpo así tan frágil, desnudo clamando a mi que le hiciera
suya a través de cada uno de sus poros, yo estaba nervioso, pero ningún
pensamiento pudo apartarme de ese momento. Me susurró al oído que me amaba, y
yo me acerqué cuidadosamente a su boca, dejando los labios entre abiertos
comencé a suspirarle la vida, el aliento, sentía que podía rozarle el alma con
mis labios, y así tiernamente apasionados nos dejamos llevar hasta el amanecer…